
Me gustaría que todo el mundo se enfocara en una cosa.
Estamos juntos aquí y vemos a las personas que amamos. Yo, no puedo mirarte como eres ahora. Te veo como un bebé.
Dentro de nuestro corazón, nunca envejecemos. El niño pequeño o la niña pequeña siguen vivos aquí. Y a veces, en la aburrida vida de la sociedad, ocurre algo que despierta al niño que llevamos dentro. Puede ser un cartel que anuncia un discurso público, puede ser un libro, puede ser una broma. De repente nos reímos y no podemos parar. Cada vez que ríes, no eres tú, es el niño pequeño, la niña pequeña que eres quien se ríe.
La sociedad y la educación nos obligan a parecer serios. Si te ríes, automáticamente alguien dice: “¿Por qué te ríes?”. Eso es lo contrario de la buena pregunta. Yo, miro a todo el mundo, donde quiera que vaya, no sólo con los Raelianos, y pregunto: “¿Por qué no te ríes?”. Porque deberíamos reírnos constantemente. Cuando eras niño y niña, te reías constantemente. Me encanta ver a los niños. Se caen, se hacen daño en las rodillas, ¡itai! y lloran un minuto, y luego están riendo. Así somos. Nacimos para reír.
Cuando los Elohim crearon la vida en la Tierra, mucha gente se imagina grandes laboratorios, con los Elohim creando vida muy seriamente. Se reían constantemente. Siempre te imaginas a Yahvé como un dios. Te digo que prepárate cuando los recibas en la Embajada: Los Elohim nunca están serios. Puedes verlo en su creación. ¿Hay algo más divertido que un cangrejo?
Imagina a los Elohim en sus laboratorios, reuniéndose cada día para comparar sus creaciones. Y siempre intentan sorprender a los demás, hacerlos reír. Todos los animales caminan hermosamente y, de repente, uno dice: “Tengo una sorpresa para ustedes”. ¡Pum! Un animalito que se mueve hacia los lados. Los cangrejos nunca se mueven hacia adelante, sino hacia los lados. Imagínate cuánto se reían todos. Por cada animal, por cada planta y por el más gracioso de todos: el ser humano.
Imagina a los primeros seres humanos que crearon: todo el mundo riéndose: “¡Wow! ¡Qué animal tan gracioso!”.
Y así somos, nos reímos de forma natural cuando vemos seres humanos. En todas partes, no sólo al ver bebés. Todo el mundo sonríe y se ríe cuando ve a un bebé. Cuando ves un bebé, ¿cómo reaccionas? Casi todo el mundo dice: “¡Qué lindo!”. Pero cuando conoces a adultos, ya no. Los adultos son tan graciosos y lindos como los bebés. Y así es como se hace feliz a este planeta: volviendo a la niñez. La felicidad está en los ojos de quien lo que mira.
Y veo, sobre todo en Asia, que cuando la gente se ríe, intenta ocultarlo, como si no fuera bueno estar riendo, incluso sonriendo, siempre con la mano delante de la boca. A veces veo la televisión, programas coreanos con muchas chicas hermosas, y de repente hay algo gracioso. En cuanto se ríen, esconden la boca.
¿Por qué? Como si no fuera bueno ser feliz. “Lo siento por reirme”. No, ¡lo siento por ser serio! Así que, reír es llegar a ser como los Elohim. Prepárate para reír mucho cuando lleguen. Pero a la gente le encanta esta imagen del anciano con barba larga.
Todos los profetas se reían. Jesús se reía. Pero creamos la imagen de alguien que sufre. No es verdad. Traicionan la imagen de los profetas. Sólo uno ha conservado la imagen correcta: Buda. Tienen, sobre todo en China, estatuas de Buda riendo, con la boca abierta. Conoces esas estatuas. Buda no es serio. Algunos países muestran a Buda así [serio]. Pero es una traición a lo que él era. En China, Buda aparece riendo, con la boca abierta, con una gran vientre, a veces acostado y riendo.
Visualiza la diferencia que marca en las personas.
En Europa y América, los occidentales crecen con la imagen de un Jesús sufriente. Los musulmanes están protegidos de ello porque dicen que está prohibido mostrar imágenes de Mahoma o de dios. Pero aun así, la gente imagina. Imagina qué imagen tienen de Alá, o de Yahvé, o de Mahoma. Mahoma se reía todo el tiempo. Pero no, no, no, un profeta debe ser serio. Yo no soy serio. Nunca he sido serio y nunca lo seré. Quiero morir, no ahora, pero quiero morir riendo.
Para muchas personas, pensar en la muerte es pensar en algo triste. Incluso si creen en el cielo y creen que después de morir van al paraíso, siguen llorando. ¿Crees de verdad? Si realmente crees en el paraíso, mueres riendo.
Recuerdo que, hace unos años, tuve un derrame cerebral. Casi muero. Pero mi primera reacción fue: “¡Ya voy!”. No hay razón para estar triste. Amo la Tierra, pero prefiero el planeta de la vida eterna.
Todos tenemos amigos o familiares que mueren, y te sucederá, tenlo por seguro, morirás. ¿Cómo quieres morir? ¿Asustado? ¿Triste? ¿Llorando? ¿O riendo? Tú eliges. Y cada día es una pequeña muerte. Cada día que vives tiene un final. Y te acuestas por la noche o en un futón. Nunca estás seguro de despertarte a la mañana siguiente. ¿Estás ansioso? “Oh, quizá muera esta noche”. ¿O feliz? “Estoy preparado. Si es la hora, me reiré”. Y mueres riendo. Y llegas al planeta de la vida eterna. Imagina: te despiertas en una cama, en el planeta Elohim. ¿Qué tipo de emoción tendrás? Por supuesto, no podrás dejar de reír. Incluso si crees la historia de Maitreya, siempre queda una pequeña duda. No digas: “No, ya sé”. ¿Es verdad? ¿Es realmente cierto? Pero cuando despiertes en el planeta de Elohim, no podrás parar de reír, porque es verdad. Estoy aquí, vivo, y estaba muerto. Imagina tu felicidad.
Pasé por esta experiencia. Tras el derrame cerebral, fui al hospital. Me pusieron en coma para proteger lo que quedaba de mi cerebro. Y al cabo de dos días, me desperté. Realmente recuerdo muy bien ese momento. Empiezas a sentirte vivo y miras a tu alrededor: ¿Estoy en el planeta de los Elohim? ¡Inmediatamente! Porque creía que había muerto. Y vi a una enfermera. Y empecé a reírme de mí mismo. Sigo en la Tierra. Casi triste, pero rápidamente riéndome de mi expectación y no podía parar de reír. Aún sigo en la Tierra.
Así que, muerte, piensa en la muerte todos los días, porque de nuevo, se acerca. Vive cada día como si fuera el último, porque un día lo será. Nunca sabemos cuándo. Conoces a muchos Raelianos que han desaparecido. ¿Quién será el siguiente? No lo sabemos, pero alguien será el siguiente. Y por eso debemos darnos amor los unos a los otros. Ámense mientras esténs vivos. No pierdan ni un minuto. Díganse cuánto se aman. No sean tímidos. Te amo. Díganlo.
Hay mucha música bella en la Tierra. Pero la música más bella no es la que oímos con los oídos. Es la que escuchas con los oídos del corazón. Cuando miras a alguien a los ojos y le dices: “Te amo. No es sexual, ¿eh? Puede serlo, pero no lo es. Es simplemente: Me siento honrado de estar vivo al mismo tiempo que tú. Puede que mueras esta noche. Puede que sea yo. No estamos seguros. Pero si me encuentro contigo, quiero decirte: “Te amo”. Y tienes que sentirlo.
El amor sólo puede existir si hay expresión de amor y sentimiento.
Y esto es lo que tenemos que hacer. Y esto va con reírse. Un día, reiremos por última vez con alguien. La última vez que rias. La última risa. Será el último aliento. Termina. Pero entrénate para que el último aliento sea riendo. Quiero hacerlo. Puedes morir: “Oh…” No es divertido. O puedes morir riendo. Entrénate. Todos los días. Y no ocultes tu felicidad. Cuando te rías, no pongas la mano delante. Es muy bonito. ¿Y sabes lo contagioso que es? Es como el covid o el SIDA, lo sabes. Es contagioso. Cuando alguien se ríe, otras personas se ríen. Cuando estás en un grupo y alguien se ríe a carcajadas, incluso sin saber por qué, a ti también te entran ganas de reír.
El contagio de la risa.
Vi en Internet a un hombre que entraba en el metro, lleno de gente, y empezó a reír ruidosamente. Y la gente miraba. Todos pensaban: “¿Por qué se ríe?”. Y se reía más y más, sin motivo. Y la gente miraba. Al principio, podías ver en los ojos de la gente: “¿Por qué se ríe?”. La gente se sentía casi molesta. Debería estar serio como todo el mundo. Y poco a poco, la gente miró, y tampoco pudieron parar de reír. Y luego la siguiente persona, y la siguiente. Finalmente, en todo el vagón, todos se reían sin motivo.
Puedes hacer lo mismo todos los días de tu vida. Sé tú quien provoque la risa en los demás.
Pero tenemos esta programación, yo la llamo esta infección de parecer serios. “Debo parecer serio”. ¿Por qué? Nadie te pide que parezcas serio. Así que, difundir el amor, eso es lo que hacemos como Raelianos, difundir el amor es difundir la risa. Cuando la gente se ríe, no quiere matar a otras personas. Cuando eres feliz, no quieres matar a otras personas.
Sólo un pequeño recordatorio. ¿Sabes lo que está ocurriendo en Irán? La guerra entre Irán, Israel y EUA.
Ok, podemos decir que es por la gasolina, por el petróleo, por el terrorismo, por el dinero. La verdad es mucho más profunda y está conectada con nosotros. Hay mucha gente fanática religiosa en Israel, y piensan que creando mucha guerra, eso hará que aparezca el Mesías. Creen sinceramente que siendo odiados por todos los países, todos los países atacarán a Israel y eso es lo que quieren. Matando gente en Gaza, en todas partes, quieren que el mundo entero ataque a Israel.
Y está ocurriendo. Y en EUA, hay cristianos fundamentalistas, cristianos fanáticos. Creen que Jesús volverá. Y creen que creando las condiciones para una guerra que destruirá Israel, Jesús volverá. Eso es lo que hacemos, no con la guerra sino con una Embajada. No hay necesidad de guerra. Pero es tan divertido ver que los militares de EUA e Israel creen que matando a millones de personas, Jesús y el Mesías vendrán.
Estoy aquí.
No hace falta que se maten. Hagan una Embajada. El Mesías está aquí. Jesús está vivo. Yo lo conocí y él viene. No hay necesidad de guerras. Es un planeta muy divertido. Y está ocurriendo ahora. Cuando veas las noticias y toda la violencia en Irán, siéntela, eres parte de ella. Miles de personas rezan por el regreso de Jesús y la venida del Mesías. Rezan mucho y creen que matando a otras personas, ocurrirá.
¿Y dónde está el Mesías? Estoy aquí con ustedes. Y un día iré a la Embajada en Palestina. No hay necesidad de guerra. Es gracioso como el cangrejo, es una humanidad tan graciosa. Tanta gente sufriendo, muriendo por nada. Sólo deberían leer el Mensaje, construir la Embajada y la Paz llegaría a la Tierra. Así que, formas parte de ello. ¡Siéntelo!
Cada día, cada vez que ves las noticias y las bombas que caen sobre Irán y Palestina, estás directamente conectado a ello. Y estás aquí para informar: no hay necesidad de pelear. El Mesías está aquí. Yo puedo presentártelo. Ésa es tu misión.
Gracias.



