¿Irán o caracol? ¡Tú eliges!

Vivimos en la época más peligrosa de la historia de la humanidad, y tenemos que ser muy cuidadosos con nuestra felicidad.

Porque en todos los medios de comunicación: TV, Internet, en todas partes, hay veneno. Cada día, la gente abre inmediatamente sus teléfonos, ¿y qué ven? ¿Qué ven? Guerra, guerra, guerra. Eso no es para nosotros. Estamos por la felicidad espiritual. Entonces, ¿tenemos que profundizar en la guerra, la violencia y la negatividad? En absoluto. Cuanto más violencia y guerra haya en el mundo, más felices deben ser los Raelianos. Busca buenas noticias. Hay muchas, pero tenemos que seleccionar.

Si te sientes deprimido o triste, es culpa tuya. Es porque miras las noticias sobre la guerra, las bombas, los niños que sufren. Eso es culpa tuya. Yo también consulto Internet por la mañana, pero lo hago muy deprisa, ¡muy deprisa! Y a veces aparece una buena noticia, y esa la leo entera. Ayer, no sé si es verdad o no, no tiene importancia, explicaron que unos científicos crearon unos ojos artificiales y se los implantaron a un ciego, y puede ver. Mucha gente no vio esta noticia. Pero Irán, Rusia, todas las noticias negativas, lo recuerdan todo.

¿Por qué? ¿Por qué meterte este veneno en la cabeza?

Los Elohim te miran. Para prepararte a recibir a los Elohim, necesitas felicidad, no miedo, no ansiedad. Todos los días, da la bienvenida a los Elohim en tu corazón. No debemos pensar en los Elohim mientras nos sentimos tristes por lo que ocurre en la Tierra. Todos los días hay buenas noticias, pero no las vemos. Nos fijamos tan rápidamente en la guerra, la violencia, los niños que lloran y es una especie de destrucción sádica de ti mismo. Si te centras en las buenas noticias, tu día será mucho más feliz.

Y puede que digas: “Oh, pero no hay buenas noticias, sólo malas noticias, sólo guerra, sólo sufrimiento”. Eso no es cierto. Puede que haya veinte noticias malas y una buena. No sé cuáles son las veinte malas. Veo una foto de un tanque, no leo. Veo a un niño sin brazos, no leo. Pero una noticia científica sobre ojos artificiales, esa la leo entera, tres veces.

Por tanto, tú eres responsable de tu nivel de felicidad.

Lo que ves, lo que oyes, lo que lees, todo está moldeando tu cerebro. Y no le das ningún espacio a tu corazón. Tu corazón se entristece mucho cuando hay guerra y violencia. Pero el cerebro se vuelve curioso: “¿Qué le ha pasado a este pobre niño sin brazos? ¿Quién hizo algo tan terrible? Y quieres leer más, ver más, incluso imágenes de sangre. Eso es lo que hace la gente normal, no los Raelianos. Pasas página, siguiente, siguiente. Cualquier cosa negativa o violenta, no la miras en absoluto. Y creas un cerebro feliz.

Algunas personas se sorprenden y preguntan: “Con todo lo que ocurre en el mundo, ¿cómo pueden organizar Academias de la Felicidad?”. A estas personas les gustaría que creáramos Academias de la Tristeza, donde todo el mundo se reúne para quejarse de la guerra, de los niños que mueren y demás, y luego se preguntan por qué están tristes.

Cuando abren los ojos por la mañana, ¿miran las flores, el cielo, las nubes? Nosotros miramos las nubes e intentamos ver animales nuevos. ¿Lo haces? Hazlo. Es fantástico. Esta mañana también he mirado el suelo de mi cuarto de baño. Es de un mármol precioso, con dibujos naturales, como dibujos, como diseños. Cada vez que me siento en el toilet, intento encontrar animales nuevos. Quince años aquí, y sigo encontrando nuevos cada día. Es precioso.

La belleza está en todas partes. Si te centras en la belleza, te vuelves bello.

En lugar de quejarte, pon un ejemplo sencillo: está lloviendo. ¿Negativo o positivo? Es un pequeño detalle, pero muy importante. “Oh, está lloviendo… triste” O: “¡Vaya, está lloviendo! El jardín estará más bonito. Los árboles están contentos, tienen agua”. No es una broma. Tienes que centrarte realmente en eso. Los caracoles sólo pueden salir cuando llueve porque no tienen patas. Se mueven sobre el vientre y necesitan que el suelo esté húmedo. Cada mañana, cuando llueve, pienso: “Oh, los caracoles deben de estar muy contentos”. Amo a los caracoles. Para mí, representan la preconsciencia; salir lentamente, moverse lentamente. Tienen, no recuerdo exactamente, unos cuarenta dientes, ¡los caracoles! para comer hierba. No carne, sólo hierba. Es precioso. El caracol es uno de mis animales favoritos.

Y también, entre los animales, tienen uno de los tiempos de apareamiento más largos. Desde que era niño, lo he observado. Es fascinante. Lo fantástico es que durante una parte de su vida, un caracol puede ser macho y durante otra parte, puede ser hembra. Cuando son machos, producen hormonas masculinas y cuando son hembras, producen hormonas femeninas. Cuando se encuentran, lo comprueban y desempeñarán su papel de macho o de hembra en función de la situación, y eso podría ser diferente un mes después.

Qué maravilloso ejemplo para los seres humanos. Ser abiertos. Para ser tú mismo. En un estado de cambio constante.

Puede que en un momento de tu vida te atraigan las mujeres y en otro los hombres. Esto es tener la mente abierta. Pero si tienes la mente cerrada, no quieres verlo. Así pues, los caracoles son una gran lección. Y sólo salen cuando llueve. Así que, alégrate, disfruta de la lluvia. Como dijo Bob Marley: puedes mojarte bajo la lluvia, o puedes bailar. “¡Oh, no, lluvia, me mojaré, pánico!”. O: “Vaya, bailemos bajo la lluvia”.

Pase lo que pase, puedes elegir lo positivo o lo negativo. Y cuando eliges lo negativo, dañas tu cerebro. Peor aún, dañas tu corazón. Todo en la vida puede crear emociones positivas o negativas. ¿Qué eliges? Tú eliges. Como la canción “Elijo el amor”. Me encanta esta canción. Elige el amor. El amor no es llorar. Amor es ser feliz y alegrarse por la felicidad de los demás. La hermosa palabra es compasión. Se dice que Maitreya es el Buda de la compasión.

¿Qué es la compasión?

Para mucha gente, la compasión significa llorar con los que están tristes. Estos falsos amigos no son malas personas; sólo están condicionados de forma negativa. Se acercan a ti cuando estás llorando y te dicen: “Oh, pobre de ti… ¿qué ha pasado? ¿Te ha dejado tu novio?”. Ahondan en la negatividad. La verdadera compasión es reírse con la gente que llora. Si lloran juntos, todos lloran. Pero si os ríes…

Recuerdo a una anciana en Los Ángeles, sentada en un banco de un parque público. Un hombre que estaba a su lado lloraba profundamente. Ella le miró y dijo: “¡Hay miles de mujeres!” Estaba claro que lloraba por una mujer. “¡Hay miles de mujeres! Puedes llorar por una o sonreír a las miles”. Tú eliges. Mejor disfruta de la vida.

Escribí una canción sobre la “petit bonheur”, la pequeña felicidad. La gran felicidad no es interesante. “Ganaré un millón de dólares y entonces seré feliz”. Nunca. “Tendré una nueva pareja, entonces seré feliz”. Nunca. Pero mirar a un caracol, eso es poca felicidad. Ves al caracol sonreír, cuarenta dientes, puedes ver la sonrisa, y eso es una pequeña felicidad. Te despiertas… vivo. Este es mi momento de pequeña felicidad.

Cada mañana me sorprendo, ¡wow! Sigo vivo. Pero tienes que centrarte en ello. Si te levantas y piensas: “Vale, otra mañana como cualquier otra”, no es interesante. Wow, estoy vivo. Puedo ir a bailar bajo la lluvia. Puedo jugar con el caracol. Esta pequeña felicidad, eso es lo que crea la felicidad. La petit bonheur.
Si te centras sólo en la gran felicidad, puede que nunca tengas ninguna.

Así que, cada día, cuenta cuántas pequeñas felicidades tienes. Gran felicidad, tal vez una cada año. Pequeñas felicidades, puedes tener cientos cada día. Mirar una flor en el jardín, sentir la lluvia sobre mi cabeza, cada momento es felicidad. No quiero una sola felicidad; quiero cientos cada día. Puedes tenerla; sólo tienes que encontrarla. Cada día tienes cientos de pequeñas felicidades: ganar a la petanca, comer algo bueno, un buen sushi, un buen vaso de sake, pequeñas felicidades.

Pero presta atención, porque tienes cientos de alegrías cada día. Mejor sentir eso que ver la guerra en Irán. Tú eliges. Los mismos ojos, el mismo cerebro, el mismo corazón: ¿Irán… o el caracol? ¿Niños muriendo de hambre… o la lluvia cayendo sobre mi cabeza? Así pues, tú eliges. Y cada vez hay un poco de felicidad. Y constantemente hay nuevas felicidades.

Dilo, dilo: “Gracias, Elohim”.

Los Elohim nos dieron este poder, el de ser felices sólo con el sol o la lluvia. Y si elevas tu nivel de supraconsciencia, no eres más feliz cuando hace sol que cuando llueve. “¡Oh, hermoso día soleado, maravilloso!”. La misma energía: “¡Oh, está lloviendo!”. Hazlo, porque es así. Pase lo que pase, guerra, terremoto, tsunami, tifón… (¡mucho tiempo sin un tifón, empiezo a echarlo de menos!). Ten esta actitud positiva, es tu vida. No es blanco o negro. No es negativo ni positivo. Es

Ésa es la enseñanza de Buda: sé testigo, sé testigo y entonces la felicidad estará constantemente dentro de ti.

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