
El objetivo de los Elohim era hacernos ser, hacernos sentir, hacernos sonreír. Ser… sentir, eso es estar vivo. Estar vivo es sentir. Somos seres humanos, no humanos “teniendo”. Éste es el mayor problema de la humanidad: la gente se olvida de ser seres humanos, se convierten en humanos “teniendo”.
“Mi casa”… tener.
“Mi novia…”
“Mi religión…”
“Mi país…”
“Mi cultura…”
“Mi cuerpo…”
“Mi, mi, mi…”
¿Dónde está el ser? ¿dónde?
Es fascinante: cuando la gente se conoce, se presenta hablando de su trabajo. Tú no eres tu trabajo. Hablan de su coche. Tú no eres tu coche. Tú no eres tu cara. ¿Quién eres? No, ésa no es la pregunta correcta. No puedes saber quién eres. Para saber quién eres, tienes que serlo.
Si no lo eres, no eres médico, no eres japonés, no eres nada.
Primero, tienes que serlo.
Cuando dices: “yo soy”, puedes tener la ilusión de que lo eres, pero es una ilusión. ¿Quién es “yo soy”?
¿Mi lengua? ¿Mi cabeza? ¿Soy mi cabeza? No. ¿Soy mi mano? Puedes perder la mano. Algunas personas pierden los brazos en accidentes; ¿dejan de serlo? No. Puedes perder un brazo o una pierna, sigues siéndolo. ¿Quién eres? Esa no es la pregunta. ¿Eres? Esa es la verdadera pregunta. “Quién” no es importante. ¿Eres? Lo que eres va más allá de cualquier parte de tu cuerpo.
¿Qué es ser? Ésa es la pregunta más hermosa. ¿Y cuál es la respuesta?
Cada uno de ustedes, si eres honesto, has hecho esta pregunta: “¿Quién soy yo? ¿Soy esta mano? ¿Estos ojos?”. Puedes perder tus ojos, sigues siendo. ¿Soy estas piernas? ¿Estos pezones? ¿Quién eres? ¿Eres? Cuando nace realmente el “ser”, entonces te das cuenta de quién eres. Y quién eres no puede estar limitado en el tiempo ni en el espacio. ¿Dónde estamos? ¿En el tiempo y en el espacio? ¿Dónde estamos? La gente suele responder: Okinawa, Japón, Asia, la Tierra… Pero la respuesta correcta es: el Infinito.
¿Dónde está el infinito? ¿Está aquí? ¿O allí? ¿En medio? ¿Dónde estoy yo? ¿Estoy debajo de mi pie derecho? ¿Bajo el pie izquierdo? ¿Bajo mi culo? No, ése no soy yo. Entonces, sentir si lo eres o no, es una condición necesaria para la felicidad. Y si tienes la fortuna de encontrar la respuesta, entonces llega la felicidad. Hay una meditación que quiero hacer contigo ahora. Muy poderosa: nunca antes había hablado de ella. Ponte de pie. Muy difícil, ¿eh?
Pon los brazos así [autoabrazo]. ¿Qué estás tocando? ¿Eres tú?
Siguiente paso: sonríe. Muy difícil. No sonrías a otra persona, sonríete a ti mismo. Siéntelo. Algunos la llaman la “posición de Superman”. Puedes hacerla; deberías hacerla cada mañana nada más levantarte. Y sonríe, a nadie, en tu cama. O ponte de pie, aún mejor. Y sonríe, sonríe y siente el efecto. Es muy sencillo. Cuando haces eso, muchas hormonas fluyen en tu cerebro.
¿Lo sientes?
Vienes a una reunión con Maitreya, y él sólo te dice: sonríe. Me recuerda una frase de Buda: “En el silencio de un Buda hay más sabiduría que en las mil palabras de un hombre ordinario”. Puedes ir a un monasterio y repetir mantras, y no ocurre nada. O simplemente sonríes e inmediatamente eres un Buda. La sonrisa de un Buda es tu sonrisa, no la sonrisa de la gente que tienes delante. ¿Qué ocurre cuando sonríes? Siéntelo. Ahora, siéntate.
¿Cuál era el objetivo de los Elohim cuando me dieron el Mensaje? ¡Pregunta muy interesante! ¿Necesitan ser reconocidos como nuestros creadores? Eso sería ego. “¡Eh, nosotros los hemos creado!” No, en absoluto. Su objetivo era hacernos ser, hacernos sentir, hacernos sonreír. La gente suele preguntar: “¿Cuál fue tu reacción cuando viste el OVNI?”. Sonreír. Sólo sonreír
La gente dice: “¡Wow!”. Deberíamos decir “wow” cada segundo de nuestra vida, sin ninguna razón. Sólo porque estamos vivos. El objetivo de los Elohim al darme el Mensaje era hacerte feliz.Tú- Tú. Y creo que lo han conseguido. Tu felicidad es la mejor manera de decir: “Gracias, Elohim”. Cuando conoces el Mensaje, cuando conoces la verdad, no puedes estar deprimido. No puedes estar triste.
La verdad te hace feliz de forma natural. Y la sonrisa es un “gracias” silencioso. Sí, puedes decir “Gracias, Elohim”… pero basta con sonreír. Regala tu sonrisa a los Elohim. Regálame tu sonrisa, no por mi ego, sino porque quiero ver tu felicidad. Quizá no sonrías. No puedo esperarla. Un Buda no tiene expectativas. Es tu libertad estar triste. Tu libertad de ser negativo. Tu libertad de estar deprimido. Tú eliges. También es tu libertad ser feliz.
¿Qué eliges?
Cada vez que sonríes, es tu elección. No porque te lo pidan los Elohim. No porque te lo pida Maitreya. Tú eliges. Tienes el poder de ser feliz. Tienes el poder de sentirte el ser fantástico que eres y sonreír. Y sonreír sin motivo.
Ése es el secreto de la felicidad.
Si sonríes porque alguien te sonríe, eso no es felicidad. Puede ser el amor, la comunicación, pero la felicidad está sola, en tu habitación, sin espejo. Porque si te miras sonriendo en el espejo, no es felicidad. Nada, y felicidad, y sonreír.
Siguiente paso: reír. Reír sin motivo. Eso es reír de verdad. Eso es la felicidad. Sonreír, reír, mirar a los ojos de la gente sin expresar nada, sonreír a gente que no conoces sin esperar una sonrisa de vuelta. La expectativa, eso es el ego. Si sonreímos a alguien y esperamos una sonrisa de vuelta, eso no es felicidad real. Lo mismo ocurre en las relaciones, entre parejas. Se dicen: “Te amo”. Hermoso. Pero luego esperan: “Yo también”. Cuando dices “te amo” sin esperar ningún “yo también” a cambio, eso es amor de verdad.
A veces la gente pregunta a su pareja: “¿Me quieres?”. Es la pregunta más divertida. La mejor respuesta es: no. Recuerdo que, cuando era joven, tenía una compañera que me preguntaba cada cinco minutos: “¿Me quieres?”. Era muy insegura. Le dije que la quería, por supuesto 10 veces, 20 veces. Finalmente, le dije: “No”, porque no puedo amar a alguien que me lo exige constantemente.
La verdadera felicidad, la mente de Buda, es encontrarte con alguien en la calle, alguien que no sea físicamente atractivo, quizá un anciano o una anciana, y decirle: “Te amo”. Su reacción es interesante: “No te conozco, ¿por qué me amas?”. ¿Por qué no? La respuesta es “¿Por qué no?”. Es mi libertad amarte. Y si no me amas, ése no es mi problema. Entonces fluye el amor verdadero. Sonreír, reír, amar eso es ser. Si no puedes sonreír, si no puedes reír, si no puedes amar, no eres. No “no eres alguien”, no. No eres.
Me encanta esta expresión en inglés “Tú eres alguien”. No eres un cuerpo, eres. No eres un cuerpo, eres. Y espero que, a partir de ahora, sonrías constantemente, no porque yo te lo pida. También podrías decir: “Maitreya me ha pedido que sonría, así que no sonreiré”. Eso me encanta. Amo tu reacción, sea cual sea. No necesito tu sonrisa.
¿Qué necesito de ti? Tu felicidad.
Puedes expresarlo con una sonrisa, tú eliges. Con la risa, tú eliges. Lo haces porque tú lo decides, no porque los Elohim quieran que sonrías, ni porque Maitreya quiera que seas feliz, sino porque tú eliges. Tú eres el gurú de tu vida. Un verdadero gurú, un verdadero maestro, te convierte en tu propio gurú. Así que, por favor, si quieres hacer felices a los Elohim: sé. Simplemente sé. Y eso también me hace feliz.
No te necesito para ser feliz. Siento tu amor, pero aunque dejes de amarme, mi nivel de felicidad seguirá siendo el mismo. Porque, como tú, soy mi propio gurú. Y siento lo mismo que tú cuando sonrío.
Recuerda: hazlo todos los días.



